PARTE 1
“Si se te cae otra vez, empiezas desde cero.”
Emilio Santillán se quedó inmóvil detrás de la puerta entreabierta, con la maleta todavía en la mano y el corazón golpeándole el pecho como si quisiera salirse.
Esa mañana no debía estar en casa.
Tenía un vuelo de Ciudad de México a Monterrey para cerrar un contrato enorme con una cadena de hoteles. Pero una tormenta eléctrica había detenido todo en el aeropuerto, y después de dos horas de retrasos, la aerolínea canceló el vuelo.
En lugar de molestarse, Emilio sintió alivio.